
Oriente Medio se asomó nuevamente al abismo de una guerra regional a gran escala tras un grave intercambio de ataques directos entre Israel e Irán durante la madrugada de este lunes, rompiendo el frágil alto el fuego vigente desde el pasado 8 de abril.
La escalada comenzó cuando fuerzas israelíes bombardearon radares y posiciones estratégicas en el centro y oeste de Irán. La respuesta de Teherán no se hizo esperar; la Guardia Revolucionaria activó la Operación Nasr e impactó dos bases militares enemigas con intensas oleadas de misiles que encendieron las alarmas y defensas en territorio israelí. En paralelo, el aeropuerto Mehrabad de la capital iraní suspendió todas sus operaciones comerciales de inmediato.

La crisis sumó presión internacional con la intervención de los rebeldes hutíes de Yemen, quienes se adjudicaron el lanzamiento de un misil hacia Israel y decretaron un bloqueo naval absoluto contra buques de ese país en el mar Rojo.
Ante el peligro inminente de un conflicto incontrolable, el presidente estadounidense Donald Trump exigió a ambas potencias detener los ataques de forma inmediata. Tras la presión diplomática, tanto Irán como Israel anunciaron el cese temporal de sus operaciones, aunque Teherán advirtió que responderá con mayor contundencia ante cualquier provocación futura.



