
Un equipo de arqueólogos encabezado por Carlos Flores Manzano logró el rescate de una osamenta humana con cerca de tres milenios de antigüedad, en la calle principal del Pasaje 4 de Antiguo Cuscatlán. El fósil, perteneciente al periodo Preclásico Medio y conservado en un noventa por ciento, dataría aproximadamente del año 850 a. C. o previo.
El descubrimiento se produjo de manera fortuita durante reparaciones en las tuberías locales. La zona formaba parte de una antigua aldea cubierta por ceniza volcánica y ya contaba con el antecedente de nueve entierros recuperados en 1987. Entre las ofertas funerarias, la osamenta sostenía una pequeña vasija cerámica con forma de tortuga marina.

Con el auxilio de cuadrillas estatales, el bloque fue consolidado con yeso y extraído mediante grúas. Los restos fueron trasladados al Museo Nacional de Antropología (MUNA) para realizarles estudios especializados de radiocarbono y análisis de ADN en laboratorios de Estados Unidos. El hito científico reafirma al subsuelo de Antiguo Cuscatlán como uno de los asentamientos habitados más antiguos registrados en la historia de El Salvador.



