
El electorado de Suiza acudió a las urnas en una jornada democrática clave donde frenó una histórica propuesta de la derecha, pero respaldó reformas de seguridad estatal. Con un 54.8% de votos en contra y una participación del 58.9%, la ciudadanía rechazó la iniciativa de inmigración denominada «No a los diez millones».
La medida, impulsada por el Partido Popular Suizo, buscaba inscribir en la Constitución un límite demográfico para mitigar la presión en infraestructuras y vivienda. Su rechazo evitó la suspensión del acuerdo de libre circulación con la Unión Europea, priorizando los lazos bilaterales y la mano de obra cualificada.
Por otro lado, la población suiza dio luz verde con el 52.5% de los votos a una reforma legislativa que endurece el acceso al servicio civil en detrimento del servicio militar. La nueva normativa introduce condiciones más estrictas, como un mínimo de 150 días de servicio y cursos de reciclaje obligatorios, con la meta de reducir las incorporaciones anuales de 7,200 a 4,000.
Esta medida busca fortalecer las filas del ejército en un contexto de creciente tensión geopolítica en Europa, pese a la oposición de sectores de izquierda que alertan sobre la escasez de personal en la sanidad y educación.


